El comercio ecológico no sólo consiste en que el producto sea saludable y natural, sino que una gran parte de ello es hacer que el comercio sea sostenible, es decir, que todas las personas involucradas en él tengan un trato justo, y que los procesos necesarios para su puesta a la venta no sean perjudiciales, ni para la sociedad ni para el medio ambiente.
A pesar de esta tendencia, aún cuesta el reconocimiento del auge del comercio ecológico, y sobretodo el apoyo financiero a los pequeños empresarios y agricultores que se dedican a hacer de esta ‘moda’ una profesión. Las subvenciones y ayudas estatales aún son demasiado escasos, y aunque ya se advierte movimiento y concienciación a nivel europeo, es una carrera aún por ganar de los comerciantes y productores que se dedican a vivir de lo ecológico.
En Córdoba las opciones para acceder a estos productos cada vez son más numerosas y especializadas. La cadena de supermercados Frescum fue de las primeras de su tipo en llegar a la ciudad, y pone a la venta productos 100% naturales y mayormente locales. Por otro lado, los comercios ecológicos que crecen con más fuerza son los establecimientos locales normalmente establecidos por empresarios que también son productores en los alrededores de la ciudad.
Además, las actividades y asociaciones en favor del comercio ecológico son cada vez más numerosas y relevantes en la ciudad, destacando la Asociación Ecomercado de Córdoba, que organiza en el Bulevar del Gran Capitán, el ecomercado el primer sábado de cada mes.